En el agua, los malos sabores y olores se deben a los compuestos derivados del cre­cimiento biológico, actividades industriales, tratamientos químicos, o la misma fontanería, pero la causa más común es la vegetación descompuesta. El Cloro puede reaccionar con estos organismos causando malos olo­res; por ejemplo, el sabor salado se produce cuando los Cloruros se encuentran en una proporción de 500 mg/l o más. El olor a "hue­vos podridos" es típico del Sulfuro de Hidró­geno. La presencia de algas verde-azuladas puede dar lugar a un olor herboso, mohoso o especiado. En grandes cantidades, se puede apreciar un olor a podrido, a aguas fecales, a pescado o a medicina.

Existen varios tratamientos convencio­nales:

  • El olor a moho o a humedad se debe a la descomposición de materia orgánica o de bacterias inocuas. Utilizar un filtro lavable de Carbón, pero, en los casos más extremos, será necesaria la cloración del pozo y de la red de tuberías. La R/O es también muy útil en estos casos.
  • El olor a huevos podridos en el agua fría se debe al Sulfuro de Hidrógeno, un gas muy corrosivo que reaccionará con el Hierro para formar un lodo negro de Sulfuro de Hie­rro.  Utilizar una bomba de alimentación quí­mica   para   introducir el   Cloro  en   la   tubería previa  al tanque de  presión  (se  necesitan 3 ppm de Cloro por 1  ppm de Sulfuro de Hidró­geno).  El Cloro provoca la formación de las partículas  de  Sulfuro,  que  pueden  ser filtra­das. Para eliminar las partículas de Sulfuro así como el exceso de Cloro se precisa un filtro de Carbón Activo después del tanque de pre­sión. Si se prefiere un tratamiento que no re­quiera mantenimiento ni productos químicos, un aireador solucionará el problema hasta 5 ppm de Sulfuro de Hidrógeno.
  • El   olor  a   huevos   podridos   sólo   en agua  caliente  es  causado  por las  bacterias reductoras del Sulfato. Dado que el Anión de Magnesio en los calentadores de agua crea una condición favorable para su crecimiento, se debe eliminar dicho Anión, una operación que se realiza  purgando, enjuagando y clo­rando el calentador.  Instalar un alimentador de Polifosfato en la acometida del agua fría dirigida al calentador para protegerlo contra la corrosión.
  • Concluyendo, el Cloro es el oxidante más común pero es sólo parcialmente efec­tivo; el Permanganato de Potasio y el Oxíge­no tampoco tienen una efectividad total. Los oxidantes más potentes para el tratamiento del sabor y olor del agua son el Dióxido de Cloro y el Ozono. El mal olor también se pue­de eliminar mediante la oxidación-reducción o por la absorción del Carbón Activo.

Tratamiento FF: Protección de la maqui­naria hidráulica correctora.

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